La evaluación de la calidad de la soldadura por láser consiste en analizar la penetración de la soldadura, el ancho del cordón y el aspecto de la superficie para detectar defectos como porosidad, grietas o fusión incompleta. Los gases de protección adecuados (por ejemplo, argón o helio) protegen el baño de fusión de la contaminación atmosférica. Los ajustes de potencia y velocidad son fundamentales: los materiales más finos suelen requerir una potencia menor y velocidades más altas, mientras que los materiales más gruesos necesitan una potencia mayor y, posiblemente, velocidades más bajas.
Cómo distinguir la calidad de la soldadura por láser:
Inspección visual:
Comprueba que el cordón de soldadura presente una superficie lisa y uniforme, sin salpicaduras, grietas ni porosidad.
Penetración de la soldadura:
Asegúrese de que la soldadura penetre en el material hasta la profundidad deseada, lo cual se indica mediante una zona de fusión homogénea y completa.
Examen microscópico:
Observa la sección transversal de la soldadura con un microscopio para detectar posibles defectos internos, como inclusiones, porosidad o grietas.
Ensayos mecánicos:
Los ensayos de tracción y flexión permiten evaluar la resistencia y la ductilidad de la soldadura.
Gases de protección:
Argón (Ar): Un gas inerte de uso habitual por su composición estable y su capacidad para evitar la oxidación en diversos materiales, como el acero inoxidable y el titanio.
Helio (He): Ofrece una mayor profundidad de penetración y velocidades de soldadura más rápidas gracias a su mayor conductividad térmica.
Nitrógeno (N₂): Se puede utilizar, pero su energía de ionización puede afectar a las características de la soldadura.
Consideraciones sobre materiales y potencia:
Materiales finos (<1,0 mm): suelen requerir entre 500 y 1 500 vatios y velocidades de desplazamiento más rápidas.
Espesor moderado (1,0-3,0 mm): lo adecuado es una potencia de entre 1.500 y 3.000 vatios.
Materiales gruesos (>3,0 mm): puede ser necesario utilizar una potencia de entre 3.000 y 6.000 vatios o superior.
Materiales altamente reflectantes (por ejemplo, aluminio, cobre): su soldadura con láser puede resultar más complicada debido a la reflexión, pero existen técnicas especializadas que permiten mejorar el proceso.
Metales diferentes: pueden requerir técnicas especializadas o capas intermedias para evitar la formación de fases intermetálicas frágiles.
Ejemplos concretos:
Acero inoxidable: el argón es una buena opción como gas de protección.
Aluminio: Se puede utilizar helio para lograr una mayor penetración o argón para mayor estabilidad.
Chapa galvanizada: al igual que con el acero inoxidable, el argón suele ser una opción adecuada.
Parámetros clave de la soldadura por láser:
Potencia: Influye directamente en la profundidad y la velocidad de soldadura.
Velocidad: Influye en el aporte de calor y en la penetración.
Tamaño del punto: influye en la precisión y la intensidad de la soldadura.
Duración del pulso: es un parámetro relevante en la soldadura por láser pulsado, ya que influye en el aporte de calor.
Posición del foco: Influye en la penetración y el ancho de la soldadura.